19.2.25

TEXTO DE NEO RAUCH

TEXTO DE NEO RAUCH (Español/ Inglés)

(Publicado originalmente en el catálogo en papel Azul gaviota, editado por DiGallery)

 

Conocí a Miguel Gómez Losada en Málaga en el año 2014 a propósito de una exposición de Rosa Loy. Conversamos en la cena y en el desayuno, y antes de coger el vuelo de regreso tuve tiempo de ver uno de sus cuadros, Una historia rusa (15), que me alegra encontrar en su catálogo Tú y yo, Sehnsucht. Es una gran montaña gris, un paisaje de niebla. Me llamó la atención que un pintor andaluz, con la luz propia del sur de España, pintara la penumbra del norte. Enseguida vi en él una actitud que practico en mis cuadros: La pintura tiene que ver con lo que falta, con el descubrimiento; trata de conquistar un pedazo de tierra. El pintor es un aventurero y trabaja lleno de promesas.

Volviendo a su catálogo, Tú y yo, Sehnsucht, advierto una palabra propia del Romanticismo alemán que a veces se traduce como nostalgia, pero que va más allá. En sus páginas hay fragmentos de su Diario de pintura que comprendo bien: Sehnsucht tiene que ver con la promesa que he nombrado antes. Es un anhelo intangible que une el recuerdo y la esperanza en lo remoto. Comprendí enseguida que todo lo que pinta Miguel está lejos, tanto en la geografía como en el tiempo. Me declaro romántico confeso, por lo que mi simpatía por su trabajo está servida.

Pero la pintura no es solo un asunto de promesas, no basta con lo que suelo llamar el anhelo de concepción. En una reciente entrevista me preguntaban por el inicio de un nuevo cuadro. La imagen misma nace cuando está ahí. Se desarrolla a partir de un impulso que sopla sobre mí o que me invade como una corazonada. Entonces me acerco al lienzo y le hago algo. Comienza un desarrollo que finalmente se convierte en una imagen. La imagen es el pináculo absoluto del esfuerzo artístico, su icono. Es un trabajo que hago con dolor y placer. Porque no solo me esfuerzo por pintar un buen cuadro, sino que debe ser mejor que el anterior y que los cuadros que pinté hace diez años. Y luego entramos en una dinámica que no siempre es saludable. De esta manera te conviertes en tu mejor pero más insano competidor.

Analizando las imágenes que me envía Miguel de Azul gaviota, su próxima individual en DiGallery, veo esa misma preocupación. Su forma de poner la pintura es afectuosa, podría ser un poema de amor por enviar, pero con la disciplina férrea que conlleva cualquier ejercicio de superación. Si observan bien apreciarán contención en la manera de cubrir el soporte, de preferir la parquedad, que interpreto como su forma de aproximarse a lo esencial, resultando un trabajo hondo de condición silenciosa y espiritual.

Traduciendo al alemán Azul gaviota soy capaz de sentir ese concepto de lejanía, también la infancia, y viendo estas nuevas pinturas donde aparecen personajes sin tiempo, jardines románticos o sus emblemas de antiguas culturas, comprendo su afán por hollar lo que le falta, invocando en su pintura lo venidero, el allí de todas las cosas.

Neo Rauch

 

AZUL GAVIOTA

Miguel Gómez Losada

DiGallery. Exposición 11.10.23 - 09.12.23


AZUL GAVIOTA

I met Miguel Gómez Losada in 2014, on the occasion of Rosa Luy’s exhibition. We talked over dinner and breakfast, and before I took my flight back home, I had the chance of seeing one of his paintings, Una historia rusa (15), which I am glad to find in his Tú y yo, Sehnsucht catalogue. It depicts a big grey mountain, a misty landscape. It called my attention that a painter from Andalucía, supposedly influenced by the characteristic bright light of southern Spain should present in this painting a dim, northern light. I could soon recognise in his work an attitude that I adopt towards my own: painting is rather related with whatever is missing, a matter of discovery; it is a matter of conquering a plot of land. The painter is an adventurer and works with the promise of conquest.

Returning to his catalogue, Tú y yo, Sehnsucht, I notice the presence of a term typically associated with German Romanticism which is sometimes translated as ‘nostalgia’ but goes beyond it. Inside the catalogue I find fragments of his Diario de pintura that I understand quite well: Sehnsucht has to do with the promise I mentioned before. It is an abstract longing which connects a remembrance with the hope on what lies far away. I soon understood that everything Miguel portrays is remote. I declare myself a sworn romantic, so my sympathy for his work is granted.

But painting is not just a matter of promises, for what I call the yearning of conception is just not enough. In a recent interview I was asked about that initial moment when a new painting takes shape. The image is born the instant it is seen there. It starts and develops itself from an impulse that strikes me or that assaults me like a hunch. Then I approach the canvas and I do something to it. It is the beginning of something that develops, and which eventually turns into an image. The image is the pinnacle of artistic effort, its icon. This is a task I perform with both a feeling of pain and pleasure. Because I strive not only to get a good piece of work done but I wish it to be better than the previous one and the paintings I got done ten years before. And then we get sucked into a vortex that it is not always healthy. It is in this way that you become your best but also your most damaging competitor.

Analysing the images Miguel has sent me from Azul gaviota, his next individual exhibition in DiGallery, I can see that same concern. There is loving care in the way he lays paint on canvas; it could be a love poem to be sent, but it is marked by the iron discipline inherent in any effort oriented to mastery. If you look closely, you will be able to appreciate some restrain in the way he covers the medium, preferring dearth, which I interpret as his own way of approaching what is essential, resulting in a deep, silent, and spiritual piece of work.

 When I translate Azul gaviota into German I am able to grasp the concept of remoteness, of childhood too, and looking at those new paintings where timeless characters, romantic gardens or emblems of ancient cultures emerge, I realise his effort to tread on what is missing, conjuring up what is to come in his work, the there of all things.

Neo Rauch 

(translation by Marisa Pascual)